En invierno, una mañana

En invierno, una mañana

Juntos hemos despertado esta mañana de febrero, y nos ha sorprendido tanto el nupcial andar de las horas, que ambos exclamamos, ¡está nevando recio! Y luego sonreím0s un beso. Ha nevado toda la noche, dices, y seguirá nevando en mí toda la vida. El invierno comienza a envejecer y suavemente bella es su blancura, pero ya nunca, será bella para mí la nieve, si con ella se acerca un solo segundo tu partida.

Tu rostro es, entonces, más hermoso que nunca y a él cae, hondamente mi ternura, esta mañana de febrero, en la ciudad nevada de Berlín.

Extraído de “Poesía” Casa de las Américas, 1989