Me has preguntado de qué lado tengo el corazón, ahora que juntos caminamos verano por las calles de Schwerin.
Y yo respondo.
Muchas veces dije que lo tenía en la izquierda, alzado como un lucero.
Y no recuerdo, en verdad haber dicho que lo tenía sepulto bajo mi práctica derecha.
Ahora sé, mi terrible y dulce preguntona. Mi corazón está en los juncos azules de tus ojos, cantando desde ellos, siempre cantando, cantando.
Extraído de “Poesía” Casa de las Américas, 1989