Gran hogar patriarcal lleno de nidos, de muérdagos y rémoras felices; un pan de sal para los días idos y un pan de mar para los días grises.
La proa afronta contra la ola ( heridos ), a los corsarios sobre cien países, o andamos por la aldea atardecidos tragando sol o cazando perdices.
Le invade de chacales la retórica, pero yo echo la orinada histórica sobre sus catres de metales blandos.
Y aunque toda la horda nos acosa, medio a medio de los caminos, rosa de humo y piedra, la tribu está brillando. “Dinamo” 1925