Entre serpientes verdes y verbenas, mi condición de león domesticado tiene un rumor lacustre de colmenas y un ladrido de océano quemado.
Ceñido de fantasmas y cadenas, soy religión podrida y rey tronchado, o un castillo feudal cuyas almenas alzan tu nombre como un pan dorado.
Torres de sangre en campos de batalla, olor a sol heroico y a metralla, a espada de nación despavorida.
Se escuchan en mi ser lleno de muertos y heridos, de cenizas y desiertos, en donde un gran poeta se suicida.