Jardín

Jardín

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra. Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha. Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona siento los dientes fuertes de tu fiel calavera.

Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos, canta el cuco y otoño oscurece la tarde. En el cielo, una luna menos blanca que el seno adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean asombradas el mármol desmayado de tu cintura esquiva; donde naufraga el lirio, y las suaves plumas tiemblan estremecidas a la amante caricia.

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente… Balbuceo palabras y rozo con mis labios el caracol marino de tu pequeño oído, húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba me vuelvo para verte última y silenciosa, y de nuevo mi boca adivina en la niebla el panal de tus labios que enamora sin verlo, mientras tus manos buscan amapolas de mayo en el prado enlutado de mi corbata negra.