Sin lilas, tu cabello, tu cara, cristal de espejo. De ojo en ojo pasa la nube, como Sodoma hacia Babel: como fronda destroza la torre y brama en redor del zarzal de azufre. Entonces te brinca un relámpago en torno a la boca -esa cañada con los restos del violín. ¡Con níveos dientes alguien mueve el arco: Oh más bellas se oyeron las cañas!
Amada, también tú eres la caña y nosotros la lluvia; un vino sin par tu cuerpo y nosotros copeamos los diez; una barca en el cereal tu corazón, la bogamos noche adelante; un cantarito de cielo, así retozas ligera sobre nosotros que dormimos… Delante de la tienda desfila la centuria y entre copas te llevamos al sepulcro. Entonces tintinea sobre las losas del mundo el duro tálero de los sueños.
De “Amapola y memoria” 1952 Versión de José Luis Reina Palazón Obras completas - Editorial Trota 1999