Salmo

Salmo

Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla, ya nadie con su hálito despierta nuestro polvo. Nadie.

Alabado seas, Nadie. Queremos por tu amor florecer contra ti.

Una nada fuimos, somos, seremos, floreciendo: rosa de nada, de nadie.

Con el pistilo almalúcido, cielo desierto el estambre, la corola roja de la palabra purpúrea que cantamos sobre, o sobre la espina.

De “La rosa de nadie” 1963 Versión de José Ángel Valente