Toda la vida

Toda la vida

Los soles del sueño ligero son azules como tu cabello una hora antes del amanecer. También ellos crecen rápido como la hierba sobre la tumba de un pájaro. También los enreda el juego que jugamos como ensueño en los barcos del placer. En las rocas calcáreas del tiempo también los encuentran los puñales.

Los soles del sueño profundo son más azules: así fue tu cabellera sólo una vez. Yo, viento nocturno, me demoraba en el seno venal de tu hermana. Tu cabello colgaba en el árbol sobre nosotros, pero tú no estabas. Nosotros éramos el mundo y tú eras un zarzal ante las puertas.

Los soles de la muerte son blancos como el cabello de nuestro hijo: se elevó de las aguas cuando armaste una tienda en la duna. Alzó sobre nosotros el cuchillo de la dicha con ojos apagados. De “La arena de las urnas” 1948 Versión de José Luis Reina Palazón Obras completas - Editorial Trota 1999

Tú con la palabra que yo dije…

Tú con la palabra que yo dije, tú con tu silencio, tú contigo misma en el mundo su- bi- da,

tú mi amor:

perdida, extra- viada, una y ora vez regresada en el dolor: es

tarde.

Ayúdame, ayúdate, ayuda.

El camino de horas anduvo lo que dije. El camino de horas anduvo lo que callé. Anduvo y anduviste, por lo infinito anduviste, hacia delante y hacia atrás, hacia ninguna parte, hacia la palabra, hacia allí.

Deja. Un nombre se te abre, otro: quédate.

De “La rosa de nadie” 1963 Versión de José Luis Reina Palazón Obras completas - Editorial Trota 1999