Tubinga, enero

Tubinga, enero

A la ceguera per- suadidos ojos. Su -«un enigma es manantía pureza»- su recuerdo de flotantes hölderlinianas torres en un vuelo circular de gaviotas.

Visitas de carpinteros ahogados con estas sumergidas palabras:

Viniera, viniera un hombre, viniera un hombre al mundo, hoy, llevando la luminosa barba de los patriarcas: debería, si de este tiempo hablase, de- bería tan sólo balbucir y balbucir continua, continua- mente. («Pallaksch, Pallaksch.»)

De “La rosa de nadie” 1961 Versión de José Ángel Valente