Se arremolina sobre las heladas nucas Lo mismo hacen las fugitivas flores Con el vaho de besos En este surtidor que las fiebres Coronan con el fuego de las lágrimas y la agonía del más alto deseo Anudad a las risas con los dolores Anudad a los pícaros con los vivos Suplicios miserables Y a la caída con el vértigo.
Todo lo obstruye y completamente azul Sobre un hombre en el alba sobre el agua que oculta A las nubes de astros maduros su sentido y su duración Elevan sus párpados extenuados de vivir.
Inmortales miserias para profanar el hastío Colocan el descanso sobre una roca de fatigas El cuerpo se vuelve hueco el horizonte se cierra Hacia qué luces conducirlas con la mirada alta La frente obstinada salta sobre el agua como una piedra Sobre un camino perturbado por fuentes de dolor
Que unas ondas eternamente renovadas purifican. Versión de Manuel Álvarez Ortega