Tú la única y escucho las hierbas de tu risa...

Tú la única y escucho las hierbas de tu risa…

Tú la única y escucho las hierbas de tu risa A ti te arrebata tu cabeza Y desde lo alto de los peligros de muerte Bajo los globos enmarañados por la lluvia de los valles Bajo la pesada luz bajo el cielo de tierra Tú engendras la caída. Los pájaros ya no son refugio suficiente Ni la pereza ni la fatiga El recuerdo de los bosques y de los arroyos frágiles En la mañana de los caprichos En la mañana de las caricias visibles En la clara mañana de la ausencia la caída.

Las barcas de tus ojos se extravían En el encaje de las desapariciones El abismo es revelado que los otros lo extingan Las sombras que tú creas no tienen derecho a la noche. De “L’amour la poesie”

Versión de Aldo Pellegrini