IV Gracias Juan, me apena tu partida. Pero no puedo viajar, no tengo pies. Me he convertido en una enorme raíz, una especie de anti-árbol de memoria y de miedo. Tengo a la India en mi ventana en forma de azalea. Y mi corazón es un barco sin cubierta, con todos sus camarotes vacíos para que yo los llene. Para mudar de uno a otro cada noche, y esperarme. Volveré un día al pueblo por los dos. La plaza debe sentirse tan sola con sus faroles nuevos. Te envío siempre mi amor.
Cordelia
De “La balada de Cordelia” 1984