Y si hubiera nacido hombre...

Y si hubiera nacido hombre…

Y si hubiera nacido hombre habría sido marinero con una azul mortaja como lecho.

Madre, no me dijiste nunca que había que pagar un precio para hablar con las flores. Detrás de tantas ventanas las mujeres se peinan para recibirlos. No me enseñaste nunca que había que pagar un precio por haber nacido mujer y marinera.

Mi amor a punto de morir no sabe que amo únicamente ahora que no hay vientre ni ola ni deseo.

Mi amor a punto de morir no sabe que únicamente lo amo porque muere y quedo libre de todo excepto de escribirlo eligiendo los momentos del goce como un conquistador antes del oro.

Mi amor no sabe que el único al que amé fue aquel marino de la fotografía que jamás conocí. Porque me enamoraba únicamente de los derrotados. Porque habrá naufragado con una azul mortaja como lecho.

Porque sus ojos eran huérfanos como los míos, sucios de tormentas y remedios solitarios contra el amor, la blandura, la nostalgia de tierra.

Madre, no me enseñaste nunca a ordenar mis pedazos Me dejaste cortarme, cortarme, con cuchillos de mar y de ventanas. «Las mujeres se peinan, decías, para recibirlos.»

De “La balada de Cordelia” 1984