Bien parece tu voz sonora y pura, por bocas de claveles despedida, corriente, que del Cielo procedida, se desata en armónica dulzura.
Ondas de voz y rayos de hermosura, dulcísimos peligros de la vida, dos glorias son, adonde dividida la noticia del Cielo se asegura.
Miro el cielo, oigo el Cielo; en divididos grillos de suavidad, sonora y muda, presa la libertad de los sentidos;
y en confusiones de gloriosa duda, en los ojos feliz, y en los oídos, no sabe el alma a cuál primero acuda.