Ruiseñor que volando vas, cantando finezas, cantando favores, ¡oh, cuánta pena y envidia me das! Pero no, que si hoy cantas amores, tú tendrás celos y tú llorarás. ¡Qué alegre y desvanecido cantas, dulce ruiseñor , las aventuras de tu amor olvidado de tu olvido! En ti, de ti entretenido al ver cuán ufano estás, ¡oh, cuánta envidia me das publicando tus favores! Pero no, que si hoy cantas amores, tú tendrás celos y tú lloraras.