Cuentan de un sabio, que un día...

Cuentan de un sabio, que un día…

Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que cogía. «Habrá otro», entre sí decía, «más pobre y triste que yo?» Y cuando el rostro volvió, halló la respuesta, viendo que iba otro sabio cogiendo las hojas que él arrojó.