De "Antes que todo es mi dama"

De “Antes que todo es mi dama”

Viendo el cabello, a quien la noche puso en libertad, cuán suelto discurría, con las nuevas pragmáticas del día a reducirle Cintia se dispuso.

Poco debió al cuidado, poco al uso, del vulgo tal la hermosa monarquía; pues no le dio más lustre que tenía, después lo dócil, que antes lo confuso.

La blanca tez a quien la nieve pura ya matizó de nácar a la aurora, de ningún artificio se asegura.

Y pues nada el aliño la mejora, aquella solamente es hermosura que amanece hermosura a cualquier hora.