¿Ves esa rosa que tan bella y pura amaneció a ser reina de las flores? Pues aunque armó de espinas sus colores, defendida vivió, mas no segura.
A tu deidad enigma sea no obscura, dejándose vencer, porque no ignores que aunque armes tu hermosura de rigores, no armarás de imposibles tu hermosura.
Si esa rosa gozarse no dejara, en el botón donde nació muriera y en él pompa y fragancia malograra.
rinde, pues, tu hermosura, y considera cuánto fuera rigor que se ignorara la edad de tu florida primavera.