a W.H.
Dioses antiguos, ruinas contra un aire invernal. Mas tú has de ser modelo de lo humano inmutable.
El tiempo, de infinitos y turbulentos crímenes, lejos de tus mejillas, tu cintura, tus muslos, tus cabellos, tus pies.
Mi rojo amor eleva contra el glacial olvido un obelisco en llamas, memoria de tu imagen.
No he de temer mi muerte pues en ti viviré…
(Así cantaba el Cisne de Avon, mientras se hundía en tierno y dulce niño.)
De “Tríptico del Tiempo, la Belleza y la Muerte 1974- 1976 Cuenca, El Toro de Barro, 1983