(1444-1510)
I Un azul de cobalto transmuta la distancia en santuario nocturno de cuyo laberinto salva el hilo de luz del laúd de un arcángel.
Lírica línea, tu alma, miniada de lejanos y misteriosos soles, cielos, lunas, avernos, invoca en la pintura un jardín sideral donde los dedos gustan arquitecturas frías y deshojan los blancos jazmines de la carne.
Sangre en gemas, carbunclos; vocerío de hierbas, la cabellera al aire de la Idea; hibisco de fuego que introduce su enloquecido estambre en la curva perfecta de un daimon imposible.
Yo no busco tu cuerpo traspasado de saetas en el dulce y amargo combate del amor que cuanto más fulgura más hiere, ni tu ser de Centauro y Minerva, tierra y aire a mitad, sino el pulso instintivo de tu daga o pincel que eterniza un suspiro sacrificando su oro.
Luz-iris de Eros suave, sobre silentes labios. Mancebo de marfil palidece el paisaje. La materia hecha nube aproxima los mundos.
Al sentir en su torso el apremio de Céfiro, fastuosa y virginal Flora enciende el vacío. En los ojos de Venus, Amor azul. Mercurio calza sus alas puras para beberse el éter. La Belleza en tres voces aquilata manzanas.
II A muerte, en el retablo, seduce el níveo virgen. El pincel insistiendo en cabellera intonsa, barnizando muy lento la azucena del sexo, labrando los diamantes de la esperma primera.
Inocente verdugo de los idólatras poseídos del filtro del color y la línea, sueñas en la aparente laxitud de tu lucha bajo el hermoso pie de la Victoria-Idea.
Si una granada cede su rubor a un dios niño, no es su pulpa edén, sino la tierra entera. El Carro de las Hora arrasará los labios, pero el sabor del beso late infinitamente.
El tirso es lo fugaz; la columna, lo eterno. Liturgia de los sueños para vencer la Sierpe.
Indefensas beldades por el tiempo cuarteadas espejean el futuro. En él, ver reflejado las muletas que arrastran la vejez de su artífice.
Ya no miras el mundo, que es falso. Haces que nazca en el postrer instante un dios del lienzo. Todo se ha cumplido. Y asciendes en un abrazo de ángeles.
De “Columnata” 1973-1974 Valencia, Ediciones Ojuebuey, 1990