Una sola nota musical para Holderlin

Una sola nota musical para Holderlin

Si pierdo la memoria, qué pureza. En la azul crestería la tarde se demora, retiene su oro en mallas lejanísimas, cuela la luz por un resquicio último, se extiende y me delata como un arco que tiembla sobre el aire encendido. ¿Que esperaba el silencio? Príncipes de la tarde, ¿qué palacios holló mi pie, que nubes o arrecifes, qué estrellado país? Duró más que nosotros aquella rosa muerta. Qué dulce es al oído el rumor con que giran los planetas del agua.