El ignorante

El ignorante

Cuanto más envejezco, más crezco en ignorancia, cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino. Todo lo que tengo es un espacio alternativamente nevado o brillante, pero nunca habitado. ¿Dónde está el dador, el guía, el guardián? Permanezco en mi cuarto y de momento me callo (el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de orden), y espero a que las mentiras se aparten una a una: ¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere que le impide morir? ¿Qué fuerza le hace hablar aún entre sus cuatro paredes? De “El ignorante” 1957 Versión de Rafael-José Díaz