Señales

Señales

La luna brilla con ese furor ciego que es señal inequívoca de que ha llegado el tiempo fértil del sacrificio. Huele a la piel rayada de los tigres, a orquídea que se abre, al humus que comienza a oscurecer la lluvia. En un sueño de ríos y serpientes naufraga la muchacha envuelta en llanto y sus pechos recientes se estremecen con un temblor antes desconocido. La muñeca que abraza tiene los ojos muertos. Y el ángel de la guarda marca una cruz con sangre sobre sus muslos blancos. “El hilo de los días”