Canción II

Canción II

A Casandra

Vamos, Linda, a ver si la rosa que abrió su pecho, esplendorosa, a los primeros ímpetus del sol, altiva, esbelta, iridiscente, bajo la lumbre atardecente copia aún de tu faz el arrebol.

¡Ah! Mira con cuanta presteza sobre la tierra su belleza hoja por hoja descendió… Fiera madrastra la Natura, la flor en ella sólo dura el tiempo que la luz la acarició.

Si pues mi amor tu fe merece, en tanto que tu edad florece en su más bella y fresca novedad, recoge de la primavera tu flor… Ya ves: locura fuera esperar que se mustie su beldad.

Versión de Carlos López Narváez