Madrigal

Madrigal

¡Que se rompa el espejo en que se mira llenándose de orgullo tu hermosura! Cuando me vuelvas a mirar con ira ya no es tan bella, oh niña, tu figura.

¡Cuánto hace que por ti mi alma suspira! ¿Y mi anhelo, mi fe, mi pasión pura no lograrán que a quien por ti delira te muestres algún día menos dura?

¿Crees que durará tu primavera? ¡Pasará! Pasará cual languidece en el jardín efímera la rosa.

¡No volverá la juventud ligera! Coge ávida el placer que ella te ofrece y sin amar no mueras, niña hermosa.