Visión abigarrada y tenue en su cabeza, huyes de la mía. Posee los astros y los animales de la tierra, los campesinos y las mujeres para servirse de ellos. Lo ha mecido el Océano, a mí el mar, y fue él quien recibió todas las estampas. Roza ligeramente los despojos que encuentra, todo se ordena y siento mi cabeza pesada que aplasta los frágiles tallos. Si creíste, destino, que podría partir me hubieras dado alas. De “Poemas en prosa” 1915 Versión de César Moro