Nocturno

Nocturno

La calle enteramente a oscuras y la estación no ha dejado huella. Hubiera querido salir y retienen mi puerta. Sin embargo, allá arriba, alguien vela y la lámpara está apagada. Mientras que los reverberos no son más que sombras, los anuncios continúan a lo largo de las palizadas. Escucha, no se oye el paso de ningún caballo. Sin embargo, un caballero gigantesco se precipita sobre una bailarina y todo se pierde girando, detrás de un terreno baldío. Sólo la noche conoce el lugar donde se reúnen. Cuando llegue la mañana revestirán sus colores resplandecientes. Ahora todo calla. El cielo parpadea y la luna se oculta entre las chimeneas. Los agentes de policía mudos y sin ver nada mantienen el orden. De “Poemas en prosa” 1915 Versión de César Moro