Este es mi mejor mundo puesto que tú lo habitas -lo habitamos-, en medio del llanto y la palabra. Para estrenarlo, hubimos de adoptar la esperanza que, como lazarillo, guiara nuestros pasos. La soledad contigo qué dulce se presenta. El mar, contigo, al fondo, su amistad nos ofrece; el pájaro nos canta, el agua corre limpia, por la noche asomamos nuestros rostros en paz juntos, frente a la estrella. Y cuando en el instante de sentir a Dios, tomas mi mano, qué silencio mi corazón recoge. Todo está más que dicho en ese mundo antiguo donde tú rescataste mi tristeza. Hoy estreno la luz, la verdadera, la única que podía iluminar mis ojos. Amor, un mundo nuevo, un reducido mundo para cantar: es todo. Ya es bastante: lo único.