No le consientas tanto...

No le consientas tanto…

No le consientas tanto, que acostumbras mal a mi corazón. Exige, hiere. Niégale a mi pregunta lo que inquiere, si pide luz, mantenla en las penumbras

del amor. Cuanto más lo alzas y encumbras más insaciable está. Mi amor prefiere luchar por la respuesta, y que él espere impaciente la luz con que me alumbras.

No le perdones nada a mi descuido que me duele ser siempre la deudora de tanto amor, y tal renunciamiento.

Dame que perdonar. Yo te lo pido. Hiere mi corazón, hiérele ahora para que perdonando esté contento.