Ya me tiene mi Dios...

Ya me tiene mi Dios…

Ya me tiene mi Dios. Me ha señalado el pecho y la razón con su caricia, y ya siento el empuje que se inicia en forma inmaterial. Me he levantado

sedienta de confines y, logrado mi afán, he de buscarme la sonrisa y al despertar, entre la nueva brisa, veré mi corazón enajenado.

Porque ya voy a Ti, con esta entrega, déjame despedirme de la rosa y saludar la luz en su carrera.

Antes de comenzar mi dulce vuelo, el árbol prestará toda su sombra a la fiebre encendida de mi anhelo.