Acaricio tus formas suaves como dunas que no hay; beso tus pezones enhiestos y rosados como un amanecer. Tu cuerpo, emblema crepitante. Mi alma tiembla al puro estado de belleza. Tus ojos, reposa en ti el impulso de una corriente azul. Desciende a mí tu voz. La armonía conquista los espacios del tiempo inasequible.
PEDRO SHIMOSE ( Bolivia, 1940 )