pequeña y casi oculta en la penumbra de un gesto oscuro y pulido como el bronce Iba a pasos cortos hacia el fin del día hacia las piedras de la derrota dúctil y recogiendo en su seno el oro de las horas va a pasos rectos hacia el fin del día si alguien la espera en el lindero de su noche que le salga al encuentro y que resuelva esa penumbra elástica donde destellan apenas las horas y se enlazan venas restallantes henchidas de una sangre abrupta y honda que es el primer momento de la luz AMERICO FERRARI (Perú, 1929)