Enero, 1980
Perdóname el dolor, a veces,* perdóname la tristeza casi siempre y la soledad (es así como llamo a tu ausencia). Perdóname el silencio y las palabras ahora. Perdóname la alegría si te tengo un poco, los encuentros, los versos, mi pobre vida. Perdóname la esperanza todavía (la tomo sin dármela y la asumo como único alimento). Perdóname que hable que calle que respire pero nunca que te ame. Condena mi amor, castígame por él, quiero el infierno por pabia y aposento, que los días me torturen y conozca la fatiga, que tus reproches me vistan de martirio, tu furia de sangre. Maldita y desterrada, te seguiré queriendo y seré, más que nunca, imperdonable.
*«Perdóname el dolor, a veces». (Pedro Salinas)
PILAR PALLARÉS De Sétima soidade, 1984 (España, 1957)