Cuando siento en los trópicos que arde calor fecundo -ese hálito de horno que comienza en las horas del bochorno y se suaviza apenas en la tarde-
suelo evocar tu voluptuoso alarde y trazar en mis sueños tu contorno, que se exhibe ante mí sin que un adorno profanador tu desnudez resguarde.
La inclemencia del sol es siempre menos que tu propia inclemencia, amada mía, ya que duerme un volcán bajo tus senos;
y por eso, en mis siestas, tu hermosura es la más ardorosa fantasía de la imaginación de la Natura.
JOSÉ SANTOS CHOCANO ( Perú, 1875 - 1934 )