Tiempo de adagio

Tiempo de adagio

En este lento adagio de esperarte encaneciendo voy, hora tras hora. ¡Oh suave melodía arrolladora la de este largo sueño de aguardarte!

Fuera una cobardía el arrancarte, dulce espina de fuego abrasadora, que me incitas con llama cegadora a vivir para sólo recordarte.

En la distancia el tiempo ya no es nada y si renuevo cada día el canto, es porque vuelves tú cada alborada.

Y así, muriendo vivo en mi quebranto esta angustia de amor crucificada, crucificada de esperar ya tanto.

HERMELO ARABENA WILLIAMS ( Chile, 1905 - 2000 )

solo tu boca…

Tu boca viene a mí, solo tu boca. Viene volando, libélula de sangre, llamarada que enciende ésta mi noche de ceniza. Toda la sal del mar habita en ella, todo el rumor del mar, toda la espuma. Boca para los besos dibujada, donde duerme tu lengua tentadora. Todo el vino del mundo está en tu boca, todo el pecado y la inocencia toda. Boca que calla y cuando dice, oculta. Capaz de toda la verdad tu boca, de toda la verdad y la mentira. Ríe tu boca y se despierta el día. (Relámpagos de nieve hay en tu risa). Como un tropel de potros me atropellan los besos de tu boca deliciosa; tu boca, mariposa equivocada, tu boca ajena que se desdibuja en mi noche de círculo y ceniza.

PIEDAD BONNETT ( Colombia, 1951 )

Tú mirabas el río, la flor recién abierta, el pequeño morir de los boyeros… Yo miraba tus ojos. ¡Y ya eran mías todas estas cosas! Y me iba preguntando: ¿Cómo es posible que en esta cabecita de alfiler de tu pupila quepa todo el baldío que es el mundo? ¿Cómo es posible?… Y me iba preguntando… Pero volví los ojos hacia fuera, rompiendo las amarras de los tuyos, y al ver las vacas con enormes ubres que rumian lentamente su tristeza, y el olivar umbrío, y la alta torre cimbreada por vientos rondadores, comprendí que sin verlo prendido, desdoblado en tus pupilas, era mundo, era un terrible ático vacío, un polvoriento surco que nos va consumiendo. Y desde aquí me supe, abrazado a tus ojos para siempre, que el quererte era más que una moneda lanzada al “cara o cruz” del desearte.

JULIO MARISCAL ( España, 1922-1977)