Miróle embelesada… como una rosa pura, mostraba ya sus pétalos de luz el nuevo día, y a tono con la música del agua que corría pasó, nerviosa y ágil una serpiente oscura.
La joven tuvo miedo; desnuda y sin abrigo, buscó el refugio cálido del cuerpo de su amigo, y entre sus brazos fuertes echóse enternecida.
Abrió sus ojos castos Adán; sintió cariño por ella; y con la tierna simplicidad de un niño sembró en la tierra virgen el germen de la vida.
-¡Gracias, Señor, por este prodigio sobrehumano! -¡Gracias por el amor y por la primavera! -Porque me diste el germen que en Ella prolifera y de mi propia carne la hiciste, con tu mano!
Dios as0mó entre nubes, severo, amargo y triste : -Has pecado! -le dijo a Adán-, ¿por qué lo hiciste? -¡Oh, Dios! -repuso el Hombre-: Por Ella vivo y creo;
es sangre de mi sangre, hueso de mi costado, y Tú la hiciste hermosa: si amarla era pecado, ¿por qué me diste entonces la carne y el deseo?
Era el Hijo de Dios… Habló contra el pecado de la lujuria, la sed de oro, la falsía del mercader que roba y reza, y de la orgía de un mundo corrompido que a Dios había olvidado.
Al pueblo dijo entonces Jesús: -“Seguid mi ejemplo”… ¡y echó a los fariseos a látigo del templo! Una joven pareja se acercó al Nazareno:
-“Señor, Señor” -dijéronle-: “¿amarnos es pecado?” y Él, sonriente : -“Yo mismo seré crucificado por el amor: ¡amaos! ¡Amar es lo que es bueno!”
Ashram El-Kebir, Arabia