Cuando están nuestras almas frente a frente

Cuando están nuestras almas frente a frente

Cuando están nuestras almas frente a frente, mudas, erguidas, fuertes, ya muy próximas, y sus alas se encienden al tocarse, ¿qué podemos temer en este mundo,

qué anhelos no podrán satisfacerse? Piensa que si ascendemos a la altura acudirán los ángeles queriendo romper con su voz áurea y perfecta

nuestro amado silencio. No, es mejor, amor mío, quedarnos en la tierra, donde el afán absurdo de los hombres

a las almas más puras les concede un lugar donde amarse en esta vida, cercado por la muerte y las tinieblas. De “Sonetos del portugués”

Elizabeth Browning Inglaterra, 1806 -1861