Eco

Eco

Llevabas esa tarde un traje verde, de brillo apagado, como el azogue de las fuentes profundas.

La luna había extendido su claridad de cera sobre tus hombros dorados aún desde el Verano, sobre tu frente, que parecía asombrarse de todo, y sobre tu boca, un momento tan próxima a la mía.

Recuerdo que los árboles hacían escuchar una canción desconocida para ambos…

Sonreías: tu sonrisa estaba hecha de recuerdos. Movías suavemente tus dedos cincelados, y yo tenía un millar de preguntas que hacerte como, quizás, solamente se puede interrogar al mar inquieto.

Todas las palabras me parecieron tan superfluas

como las hojas muertas de Octubre sobre el suelo.

Escuchábamos arrastrarse lentamente el silencio, como un zorro, entre las hojas amarillas.

Callábamos.

Callabas. Y la luna entre las largas ramas aclaraba tus hombros dorados, esa tarde. 1959 Dan Desliu Bucharest, (1927 -1996) Versión de Pablo Neruda De “44poetas rumanos” Ed. Losada