El amante de las flores

El amante de las flores

En las montañas de Valkeri entre los pavos reales que se pavonean encontré una flor tan grande como mi cabeza y cuando me estiré para olerla perdí el lóbulo de la oreja parte de la nariz un ojo y la mitad de la cajetilla de cigarrillos

regresé al siguiente día con la intención de cortar aquella maldita cosa pero la encontré tan hermosa que en cambio maté un pavo real. Charles Bukowski, Estados Unidos 1920-1994