¿No es más bella la vida de mi corazón desde que amo? ¿Por qué me distinguíais más cuando yo era más arrogante y arisco, más locuaz y más vacío?
¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza, las almas serviles sólo respetan lo violento. Únicamente creen en lo divino aquellos que también lo son.
_Friedrich Holderlin (Alemania, 1770-1843)
Versión de Federico Gorbea_