La esposa

La esposa

Mañana no pensarás en el sol de hoy día, y preguntarás al sol de mañana: ¿Eres el mismo sol? El camino que lleva a tu casa está cubierto de hojas muertas, pero en tu casa aún es Primavera. Meces tus niños al compás de la rueca y las flores te miran al pasar. Cuando yo esté muerto, mujer, no abandones la rueca, y cuando las flores pregunten: ¿Dónde está él? respóndeles: Está en la tumba, pero yo acuno su sueño al compás de mi rueca.

Cuando partí a la guerra y te besé en la frente tu palideciste con mi beso. Te has quedado sola mirando la llanura, y no veré amarillear el maíz al mismo tiempo que tú, y sin tí veré correr la sangre. Dirás al umbral: Ha partido para regresar. Dirás a los hijos: Volverá. Pero dirás a tu corazón: Ha muerto. Y gemirás sobre mí en el silencio de tu corazón, como las tórtolas se lamentan en el silencio de los bosques, pero no llores demasiado por mí porque las lágrimas son las hermanas mayores del olvido. Más, mecerás mi sueño con el rumor de tu rueca y le hablarás de las cosechas y de las praderas donde el maíz madura. La tierra ama la fecundidad y yo podré hablar a la tierra de sus frutos y la tierra donde yo duerma se llenará de júbilo.

Mañana ni pensarás en el sol de hoy día, y preguntarás al sol de mañana: ¿Eres el mismo sol? Elena Vacaresco (Rumania, 1866 - 1958) Versión de Pablo Neruda De “44poetas rumanos” Ed. Losada