Mi ciudad está triste

Mi ciudad está triste

El día en que conocimos la muerte y traición, se hizo atrás la marea, las ventanas del cielo se cerraron, y la ciudad contuvo sus alientos. El día del repliegue de las olas; el día en que la pasión abominable se destapara el rostro, se redujo a cenizas la esperanza, y mi triste ciudad se asfixió al tragarse la pena.

Sin ecos y sin rastros, los niños, las canciones, se perdieron. Desnuda, con los pies ensangrentados, la tristeza se arrastra en mi ciudad, un silencio plantado como monte, oscuro como noche; un terrible silencio que transporta el peso de la muerte y la derrota. ¡Ay, mi triste ciudad enmudecida!

¿Pueden así quemarse los frutos y las mieses, en tiempo de cosecha? ¡Doloroso final del recorrido! Fadwa Tugan, Palestina, Neblus, 1917-2004