Cada día mi amor ha ido creciendo enriquecido en tanta confianza. Si clausuró su cuenta la esperanza, más de lo prometido va cumpliendo.
La juventud se fue desvaneciendo y no el amor que día a día avanza hacia más perfección y más la alcanza cuando en el corazón va atardeciendo.
Hay un triste placer, una hermosura que sosiega el vivir y lo engrandece viendo el tiempo en el rostro de la amada,
cada arruga tornándola más pura, más bella en la medida que envejece, más amorosamente codiciada. ILDEFONSO MANUEL GIL ( España, 1912 - 199?)