Confesión

Confesión

¿Es verdad que hubiera sido posible aquella noche?

Cada vez que recuerdo se me cierran los ojos. Bebimos la ginebra hasta el amanecer. Acariciando sus cabellos, junto a aquel ventanal, hablamos, por fin, de nuestras cosas (esto lleva el camino de convertirse en un poema romántico o en una confesión). Había como celos flotando en el ambiente, celos de tanta realidad.

¿Es verdad que hubiera sido posible aquella noche?

Todo estaba en su punto: el amor, las ganas de gozar, el verano y cierta admiración. Así que (como siempre las cosas se pasan de vulgares) creí portarme bien prescindiendo de ti, amor, de la noche, de aquella libertad. Y quedamos citados para el día siguiente (aquello fue una trampa). Fue un error por mi parte el decirte que podía esperar, porque necesitaba sentirte junto a mí, ya para siempre, para siempre jamás.

EL HOMBRE -como dicen los verdaderos chinos- ES UN ASNO QUE VUELVE A TROPEZAR EN LAS PIEDRAS DE LOS MISMOS CAMINOS JOAQUÍN MARCO ( España, 1935 )