Desde el perfume en que te quiero tanto hasta esa gran ternura que como túnica te viste hay un camino a mi alma que es un camino a mi dicha
Ese color tan lento ese color besado que te empieza y tus senos acostumbrados a que mis ojos los estrujen y tu boca de donde sale felicidad a torrentes y la piel que te cubre con lujuria de raso obstáculo exquisito entre mis dientes y tu carne lodo eso desemboca en este amor que me íntegra
Tu sonrisa es la época de ser feliz pues se conoce la ciencia de tus labios que muerden desde lejos manos para el milagro de hacer brotar la fuerza de una mecánica muy dulce que habría sido inercia para siempre sin tu gloriosa asistencia En tus piernas se inicia el paraíso paraíso perdido y al fin reencontrado donde vivir en nuestro tiempo la edad de la manzana Nadie ha logrado tu retrato porque tú comienzas en una zona de ti misma difícil al pincel el lente o la palabra Comienzas en el tono la mirada el andar nada del cuerpo te principia, pero tu cuerpo es donde acaba todo hasta la vida en él concluye mas se inicia de nuevo océano al que fluyen atropellados ríos puerto de los deseos y los besos ay adorado cuerpo de mi muerte
Y yo era solo, y yo era triste, y yo era un menos y no era yo sin ti No es nada el ángulo que no tiene un lado yo era como él pues me faltabas tú Recién estoy completo como un redondo como un mundo entero
ALBERTO HIDALGO (Perú, 1897-1967)