Esta mujer que amo… y no me ama, por amar a quien nunca la ha querido, este humo que tanto he perseguido y que escapa de mí cual de la llama.
Esta agua de azucena que derrama en la sed que por ella nunca ha ardido, ni arderá alguna vez, y no ha podido derramar en la boca que se inflama.
Esta mujer que me persigue huyendo y en vano el horizonte persiguiendo; este cielo distante de mi senda,
este juego de amor, que no comprendo, esta mujer a quien la vida ofrendo y que acaso no valga ni la ofrenda…
DOMINGO ALFONSO ( Cuba, 1935 )