Estoy condenada...

Estoy condenada…

Estoy condenada a amar a un ojo gris a punto de quemarme quemarme la lengua con la saliva bendita por tus dedos que hechizan mi espacio cada vez que humedeces el goce

Es imposible no sepultarme en esta angustia de no verte pegado a mi almohada Visto de negro porque me siento poseída por tu sombra alrededor de mi sexo

Tu sexo haciendo circuito con este tejido difuso donde he aprendido a susurrar acertijos que son tu nombre de grillo húmedo

Soy la esclava perfecta perfecto este instante

No se parece a ti ni el mar más salado ése que me hunde en el lunar negrísimo de tu pecho

Te muerdo los labios perro blanco amor mío no llegas a ser mío para ser mío hay que alborotar la danza nocturna de mis sábanas poner de cabeza mi colegio encontrarte hasta en la sopa sopa remojada por la gente que nos mira mira lo que pienso para atraparte

ALEYDA QUEVEDO ROJAS ( Ecuador, 1972 )