A paloma de nieve condenado a flor de llama al viento sometido, a lluvia desgajada estatuido fruto del sueño, ciervo degollado;
te meces en el aire, vulnerado fantasma de los ojos desprendido, carbón en cuyo rostro se ha encendido lo que la muerte tiene anticipado.
Vienes con pasos turbios de cautela, en las frondas del sordo duermevela, como las huellas del asesinado
amor que ayer nos entregó la suerte un minuto no más y que hoy se vierte sobre el fulgor del pecho derramado.
ARTURO CAMACHO RAMÍREZ ( Colombia, 1910 - 1982 )