Van gastando los años el ardoroso impulso. Algo indeterminado nos diluye en su invisible tempestad de arena. La nostalgia comienza a preguntarnos y ninguna respuesta alcanza su horizonte.
Semejante a una exhausta discusión de familia nuestra conversación pierde sentido, se convierte en mirada que no escucha; tampoco las palabras son palabras, ni siquiera a ser lágrimas se arriesgan, una costumbre inerte las ciega y sustituye.
Casi sin advertirlo perdemos los contornos, la distancia es difusa, la realidad desciende hasta llegar al sótano de una vida apartada, y allí quedamos presos en nuestra sola sombra. JUSTO JORGE PADRÓN ( España, 1943 )