Vivir… sentir la vida tan hondo, que haga daño. Vivir sin que la angustia se vuelque a lo exterior. Y en esta farsa bufa, tan torpe y de rebaño, tener que batir palmas a tanto mal actor.
Sentirse al pragmatismo del medio ambiente, extraño. Saber que es del imbécil el triunfo y el honor, y hallar hasta entre amigos el sobrecejo huraño de alguno, que recata la faca del traidor.
Tender a quien con náuseas en lo interior se mira la mano, sin que advierta la repulsión que inspira con el gracejo idiota a estrépito reír.
Falsear, mentir…airarse, sin ceño en el semblante y ser, con tanto espíritu, como cualquier farsante… Ah, hipócrita… La vida… Cuánto asco de vivir.
LUIS AURELIO VERGARA (Colombia, 1896-1942)